
LA YERBA MATE
UNA INFUSIÓN PARA TOMAR CON AMIGOS
“¡Vení a tomarte unos mates!” es la típica invitación para quedar a matear, charlar, pasar un buen rato, merendar, quedar con amigos por la noche. Estamos ante un fenómeno social que se ha desarrollado en Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, en torno a sus grandes ríos, en esos territorios donde, en ambas costas del Alto Paraná y el tramo norte del Río Uruguay, las tierras ferrosas argentinas, brasileñas y paraguayas son propicias para el desarrollo de un árbol milagroso.
“¿Cómo lo tomás vos?” No es baladí la pregunta si se trata de una invitación por parte de alguien con quien nunca se ha mateado. Las tres grandes variantes son el mate cebado, utilizando una calabaza pequeña y recortada, el cuenco que sirve para mezclar la yerba con el agua caliente. El azúcar puede o no utilizarse. Y allí ya hay una variante. Si es tomador de “amargos” y a uno le van los “dulces”, hay que preparar dos mates. Precisamente la palabra viene del “mati” quechua que significa recipiente para beber. También de ese origen es la palabra “porongo”, para designar al tipo de calabaza apropiada. La bombilla metálica nos permite sorber el contenido.
Pero te pueden decir que toman “tereré” y ya el cambio es grande. En este caso se utiliza el agua fría, bien helada, hasta con hielo. Se suele agregar menta, cedrón, peperina, limón… Lo toman los paraguayos y en algunos pueblos de Corrientes y Misiones.
Y aún nos queda invitar a desayunar o merendar con mate cocido. Lo mismo que un té o un café, pero con yerba mate, que se cuela. Tanto en este caso como en el mate cebado, hay quienes echan leche en lugar de agua.
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